ATARDECER DE SILUETAS
Pippo Bunorrotri

Sotto la superficie di versi apparentemente freddi, “Atardecer de siluetas” di Pippo Bunorrotri nasconde un cuore che pulsa.
A prima vista la poesia sembra una stanza buia e incomprensibile, ma poi si scopre che quel buio è solo un’illusione. Dietro i fili di seta, le ombre deformate e i silenzi, non c’è rassegnazione, c’è, al contrario, una disperata, forte, violenta voglia di passione.
Tutta la Poesia descrive una persona intrappolata in una vita che sembra scorrere per inerzia.
Bunorrotri parla di un’esistenza vissuta “nella casualità del nostro destino”, come se fossimo foglie trascinate dal vento, senza una direzione scelta da noi. Le ore passano, i giorni si ripetono tutti uguali, e la solitudine diventa così pesante da fare rumore, da “crepitare” come legno secco.
È la fotografia di quel vuoto che proviamo quando la vita diventa una routine piatta, priva di morsi, priva di colore.
Ma è proprio nel momento più buio, quando il tramonto cancella i contorni delle cose, che succede qualcosa di magico. Il corpo di colpo si scuote ed emerge un brivido fisico, nascosto in tre passaggi chiave della Poesia.
Il primo brivido arriva con le parole “Lamiendo con su mirada los silencios” (Leccando con lo sguardo i silenzi). È un’immagine carnale e d’impatto.
Il Poeta non usa un verbo distaccato come “osservare”, ma sceglie il verbo leccare. Lo sguardo diventa un contatto fisico, tattile, che consuma il vuoto. È la fame di chi vuole assaggiare e possedere la vita con gli occhi, cercando una connessione profonda dove sembra non esserci nulla.
Subito dopo, la tensione si scarica sul corpo: “Haciendo que mi figura tremolé” (facendo tremare la mia figura). Il brivido si fa carne. Il controllo della routine quotidiana salta e l’anima perde l’equilibrio. Si trema per l’eccitazione, per una scossa elettrica interiore, per il rifiuto di rimanere anestetizzati dal tempo che passa.
Questo tremore esplode nel terzo passaggio fondamentale “Ante el fuerte deseo de soñar” (Davanti al forte desiderio di sognare). La passione qui non è una speranza tiepida, ma un’esigenza, un desiderio “forte” che si ribella al vuoto circostante e urla il proprio bisogno di calore, di carne, di una realtà accesa e vibrante.
Questa poesia, allora, non parla di una fine, ma di un risveglio. È il ritratto di chi si accorge di essere vivo proprio perché sente la mancanza di un fuoco. Ci mostra come la solitudine, a volte, sia l’unico specchio capace di restituirci la misura esatta di quanta passione siamo ancora capaci di contenere. Buonarroti ci confessa che preferisce tremare nel buio, desiderando l’impossibile, piuttosto che rassegnarsi a un presente vissuto per puro caso. È un testo che emoziona perché tocca un nervo scoperto in ognuno di noi: la paura di non esistere davvero e la promessa, ostinata e bellissima, che basta un brivido a ricordarci che siamo fatti per bruciare, non per spegnerci.

Giuseppina De Biase

Bajo la superficie de versos aparentemente fríos, “Atardecer de siluetas” de Pippo Bunorrotri esconde un corazón que late. A primera vista, la poesía parece una habitación oscura e incomprensible, pero luego se descubre que esa oscuridad es solo una ilusión. Detrás de los hilos de seda, las sombras deformadas y los silencios, no hay resignación; hay, al contrario, un desesperado, fuerte y violento deseo de pasión. Toda la poesía describe a una persona atrapada en una vida que parece transcurrir por inercia. Bunorrotri habla de una existencia vivida en la casualidad de nuestro destino, como si fuéramos hojas arrastradas por el viento, sin una dirección elegida por nosotros. Las horas pasan, los días se repiten todos iguales, y la soledad se vuelve tan pesada que hace ruido, que crepita como madera seca. Es la fotografía de ese vacío que sentimos cuando la vida se convierte en una rutina plana, sin mordiscos, sin color. Pero es precisamente en el momento más oscuro, cuando el atardecer borra los contornos de las cosas, cuando sucede algo mágico. El cuerpo de repente se sacude y emerge un escalofrío físico, escondido en tres pasajes clave de la poesía. El primer escalofrío llega con las palabras “Lamiendo con su mirada los silencios”. Es una imagen carnal y de gran impacto. El poeta no usa un verbo distante como “observar”, sino que elige el verbo lamer. La mirada se convierte en un contacto físico, táctil, que consume el vacío. Es el hambre de quien quiere probar y poseer la vida con los ojos, buscando una conexión profunda donde parece no haber nada. Inmediatamente después, la tensión se descarga en el cuerpo “Haciendo que mi figura tremolé”. El escalofrío se hace carne. El control de la rutina diaria salta y el alma pierde el equilibrio. Se tiembla por la excitación, por una descarga eléctrica interior, por el rechazo a permanecer anestesiados por el paso del tiempo. Este temblor explota en el tercer pasaje fundamental “Ante el fuerte deseo de soñar”. La pasión aquí no es una esperanza tibia, sino una exigencia, un deseo fuerte que se rebela contra el vacío circundante y grita su propia necesidad de calor, de carne, de una realidad encendida y vibrante.

Esta poesía, entonces, no habla de un final, sino de un despertar. Es el retrato de quien se da cuenta de que está vivo precisamente porque extraña el fuego. Nos muestra cómo la soledad, a veces, es el único espejo capaz de devolvernos la medida exacta de cuánta pasión somos todavía capaces de contener. Bunorrotri nos confiesa que prefiere temblar en la oscuridad, deseando lo imposible, antes que resignarse a un presente vivido por pura casualidad. Es un texto que emociona porque toca una fibra sensible en cada uno de nosotros: el miedo a no existir de verdad y la promesa, obstinada y hermosa, de que basta un escalofrío para recordarnos que estamos hechos para arder, no para apagarnos.

Giuseppina De Biase

ATARDECER DE SILUETAS
Pippo Bunorrotri

En la brisa del atardecer caído

distintas siluetas deformadas

se afanan en tejer

en el telar del tiempo

con las finas hebras

de las horas de lo evidente

el donaire de seda del Zendale

de los arcanos de mi mente,

con los movimientos sinuosos

de su encorvado trazo,

lamiendo con su mirada

los silencios del esbozo

de un maduro pensamiento.

En las ondas lejanas del viento,

del recogimiento de ese silencio,

las emociones se mudan

en sibilinos sentimientos

haciendo que mí figura tremolé

ante el fuerte deseo de soñar

con una realidad desemejante de la nada,

emergiendo el vacío en ese momento

en que el rizo de la soledad

rompe el crujido de esa existencia

Ajustes de privacidad
que dibujan las siluetas

de la ventura de un presente

vivido en la casualidad

de nuestro sino.

Pippo Bunorrotri

TRAMONTO DI SAGOME
Pippo Bunorrotri

Nella brezza del tramonto calante

distinte sagome deformate

Si affannano a tessere

sul telaio del tempo

con i fili sottili

delle ore dell’evidente

La grazia setosa di Zendale

dai segreti della mia mente,

con i movimenti sinuosi

della loro linea curva,

leccando con lo sguardo

i silenzi dello schizzo

di un maturo pensiero.

Nelle onde lontane del vento,

dalla contemplazione di quel silenzio,

le emozioni si mutono

in nei sibillini sentimenti

facendo tremare la mia figura

di fronte al forte desiderio di sognare

una realtà diversa dal nulla,

Mentre emerge il vuoto in quel momento

in cui il ricciolo della solitudine

rompe lo scricchiolio di quell’esistenza

che disegnano le sagome

della ventura di un presente

vissuto nella casualità

del nostro destino.

Pippo Bunorrotri

https://Pippobunorrotri.com